domingo, 28 de abril de 2013

El síndrome de diógenes I


Querida mamá

Tenías razón. Como siempre cuando decías que padezco un poco el síndrome de Diógenes.
Pero si te paras a escuchar lo que dice Natura Selection en sus bolsas, entenderás por qué: 

"El sabor de tus besos. Una buena conversación. Fluir. Abandonarme en mi galaxia paralela. Perderme entre  el gentío de una gran ciudad. Sentir el frío de la montaña. Respirar hondo. La calidez de la amistad verdadera. Fallar, equivocarme y saber rectificar. Tocarte. Conseguir disfrutar del presente de forma prolongada. Saber perdonar. Un baño en alta mar. Sentirme minúsculo en la inmensidad. Hacerme gigante en tus caricias. Dormir en el desierto. Contemplar la hoguera de tu cuerpo. Los espárragos silvestres. Canalizar el miedo. Reír hasta llorar. La luz y la oscuridad. Viajar día sin retorno. 
Volver a casa y... ¿qué dices, nos apareamos de nuevo? "




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